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Un ícono histórico frente al Hotel Terrado Arturo Prat.
Viajar también involucra encantarse y habitar el lugar de destino. Y en Iquique, uno de los mejores lugares para comenzar a sentir la ciudad es frente al Reloj de la Plaza Arturo Prat, un ícono que marca el ritmo del casco histórico y de la vida cotidiana desde finales del siglo XIX: fue construido en 1877 e inaugurado en 1879, con su máquina importada desde Inglaterra, según se consigna en la ficha oficial publicada por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, organismo que resguarda su condición de Monumento Histórico.
Ubicado en pleno centro, rodeado de edificios patrimoniales, cafés, museos, placa bancaria y hoteles históricos, como nuestro Terrado Arturo Prat, el reloj es mucho más que una postal: es un punto de encuentro natural que ofrece sombra, historia y el telón de fondo perfecto para quienes recorren la ciudad en su cotidianidad, caminando sin apuros o dejándose sorprender por cada detalle patrimonial.
La torre fue edificada en 1877, cuando Iquique aún era territorio peruano, en plena época del auge salitrero, y su diseño se atribuye al ingeniero Manuel Eduardo Lapeyrouse.
Está construida con madera de pino oregón y alcanza aproximadamente 25 metros de altura, presentando arcos ojivales en sus cuatro caras y combinando elementos góticos e islámicos mudéjares en su ornamentación, según se destaca el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile.

El mecanismo del reloj, traído desde Inglaterra en 1878, marcó una innovación para la época y sus cuatro esferas acompañaron los cambios históricos, las celebraciones y los pasos de viajeros que generación tras generación se han detenido a contemplarlo, de acuerdo con publicaciones sobre la modernización urbana de Iquique en el período salitrero.
Hoy, visitar el Reloj de la Plaza Prat es una experiencia que se vive mejor a paso lento.
Es el lugar ideal para comenzar una caminata por el centro histórico, visitar el Teatro Municipal, el Museo Regional o simplemente sentarse en la plaza a observar el día a día: residentes conversando, turistas tomando fotos y el viento marino mezclándose con los sonidos urbanos, en un entorno que forma parte de la Zona de Conservación Histórica de la ciudad, según los instrumentos patrimoniales vigentes.
Si observas con atención las esferas del Reloj de la Plaza Prat, notarás que el número cuatro está representado como “IIII” en vez de “IV”, una convención común en muchos relojes monumentales y de torre de tradición occidental.
En el caso de este reloj, cuyo mecanismo fue fabricado en Inglaterra en el siglo XIX, esta decisión responde a criterios clásicos de la relojería monumental, donde se privilegiaba la lectura clara y equilibrada de los numerales en esferas visibles a distancia, según explican estudios de relojería histórica, citados por museos especializados como el Seiko Museum.
Aunque el sistema romano moderno usa “IV” como forma sustractiva, muchos relojeros mantuvieron “IIII” por razones estéticas y de legibilidad, una práctica documentada en relojes públicos instalados en ciudades portuarias durante el período industrial, especialmente aquellos pensados para ser observados desde distintos ángulos y alturas.
Además, históricamente el uso de “IIII” se remonta a prácticas anteriores del propio sistema romano original, más cercanas a la notación aditiva, y se mantuvo en la relojería europea medieval y moderna, tradición que fue heredada por los fabricantes británicos de maquinaria de relojes de torre, como el instalado en la Plaza Prat de Iquique, según recogen tratados históricos de numeración romana y relojería monumental.
Para quienes se hospedan en el Hotel Terrado Arturo Prat, el reloj se convierte en un vecino más y en un referente que orienta y acompaña la estadía. Pero más allá de eso, la imponente estructura invita a descubrir Iquique desde su historia, arquitectura e identidad patrimonial, en coherencia con la vocación histórica del barrio cívico donde se emplaza.
Y es que cuando eliges alojarte en el corazón de la ciudad, no solo descansas: formas parte de la historia que sigue marcando el tiempo justo frente al Reloj de la Plaza Prat.